En una Pyme, una plaga no solo es un problema de higiene: puede significar pérdida de inventario, mala imagen frente a tus clientes e incluso el cierre temporal del negocio por exigencias de la autoridad sanitaria. Además, muchas plagas transmiten enfermedades que afectan directamente la salud de tus trabajadores y clientes, lo que impacta en ausentismo y en la continuidad de tus operaciones.
Para rubros como restaurantes, almacenes, minimarkets, bodegas, hoteles, clínicas, colegios o plantas de alimentos, contar con un programa formal de control de plagas no es un lujo, es una condición básica para funcionar con tranquilidad. En Chile, la normativa sanitaria exige mantener las instalaciones limpias, libres de vectores y con evidencias de acciones de control preventivo y correctivo frente a roedores, insectos y otros riesgos.
Roedores (ratones y ratas): contaminan alimentos, dañan cables, estructuras y bodegas, y son responsables de múltiples enfermedades de importancia en salud pública.
Insectos rastreros (cucarachas, hormigas, tijeretas, pulgones, etc.): se asocian a contaminación de alimentos, mala imagen ante el cliente y problemas sanitarios.
Insectos voladores (moscas, zancudos, polillas): son vectores de microorganismos y afectan la percepción de higiene en locales de atención de público.
Palomas: deterioran fachadas, techumbres y equipos de climatización; sus excretas se asocian a hongos y otros agentes capaces de producir enfermedades.
Murciélagos: cuando forman colonias en techos o entretechos, pueden generar malos olores y riesgos asociados a hongos presentes en sus excretas.
Una infestación que no se controla a tiempo puede generar:
Pérdida de productos e insumos por contaminación o daño físico (roedura, excretas, orina).
Multas, sumarios sanitarios o incluso clausuras temporales por incumplir la normativa vigente.
Reclamos de clientes, baja en la reputación de tu negocio y pérdida de confianza en tu marca.
Costos mayores a futuro: mientras más avanzada está la plaga, más complejo y costoso es controlarla.
En cambio, implementar un plan de manejo integral de plagas ayuda a proteger tu inversión, tu equipo de trabajo y la continuidad de tu operación diaria.
Fumival es una empresa especialista en control integral de plagas, con equipos profesionales y productos de última generación autorizados por el Instituto de Salud Pública (ISP) y el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). Esto permite ofrecer tratamientos seguros para tus trabajadores, clientes y mascotas, manteniendo la eficacia necesaria frente a cada tipo de plaga.
Entre los servicios que una Pyme puede contratar se encuentran:
Desratización: control profesional de roedores mediante cebos, trampas y monitoreo permanente.
Desinsectación: eliminación y control de insectos rastreros y voladores con insecticidas de última generación y medidas de saneamiento.
Sanitización de ambientes: reducción de la carga microbiana en instalaciones con productos de acción bactericida, fungicida y viricida, especialmente en zonas de alto flujo de personas.
Control de palomas y murciélagos: regulación de poblaciones, exclusión y recomendaciones de manejo para prevenir nuevas colonizaciones.
Mantención de áreas verdes: fumigación de plagas en plantas y control de malezas, importante para empresas con patios, jardines o perímetros verdes.
Además, Fumival cuenta con acreditaciones para emitir certificados ante la autoridad de salud, un respaldo clave para fiscalizaciones en negocios como restaurantes, casinos, colegios y empresas de alimentos.


Aunque el trabajo de control lo realiza una empresa especializada, el éxito del programa depende también de la gestión diaria dentro de tu Pyme. Algunas buenas prácticas son:
Mantener bodegas y cocinas ordenadas, con productos en altura y lejos de paredes para facilitar inspecciones.
Sellar grietas, orificios y puntos de acceso en muros, techos, puertas y desagües.
Gestionar correctamente los residuos, usando contenedores con tapa y retirándolos con frecuencia.
Implementar limpiezas profundas periódicas en zonas críticas: detrás de equipos, cámaras de frío, falsos cielos y bodegas.
Mantener una frecuencia de servicio de control de plagas adecuada al riesgo de tu giro (restaurantes y rubros de alimentos requieren visitas más frecuentes).
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